Ibsen vive en El Chorrillo y conoce de cerca las dificultades que pueden atravesar muchos jóvenes de su comunidad. En su entrevista para el podcast de la Fundación Jesús Luz de Oportunidades, habla de su familia, de las decisiones que ha tomado y del esfuerzo que implica avanzar cuando el camino no siempre parece sencillo.
Su historia también pone sobre la mesa una idea que él expresa con claridad: crecer en un barrio con situaciones difíciles no determina quién será una persona. Ibsen ha visto problemas en la calle, pero decidió que ese no era el futuro que quería para sí mismo. Quería seguir adelante, estudiar, trabajar y ayudar a su familia.
Una infancia marcada por cambios familiares
Cuando Ibsen tenía 12 años, su madre estuvo privada de libertad. Él cuenta que pudo comprender mejor lo que ocurría, pero sus hermanos eran menores y vivían la situación de otra manera. Durante las visitas, los veía salir llorando y preguntando cuándo volverían a estar con su mamá. Ibsen intentaba tranquilizarlos y decirles que pronto podrían abrazarla de nuevo.
La experiencia afectó a toda la familia. Aunque Ibsen no sintió el impacto de la misma forma que sus hermanos, el dolor de ellos también le afectaba. Su relato recuerda que una situación de privación de libertad puede alcanzar a los hijos y otros familiares, incluso cuando no son ellos quienes están encarcelados.
En su caso, sus abuelos ocuparon un lugar importante en su crianza. Ibsen agradece que lo hayan acompañado y cuidado como padres. También habla de sus hermanos y de cómo, entre juegos y discusiones cotidianas, han seguido unidos.
“Uno decide quién quiere ser”
Ibsen reconoce que su infancia tuvo altos y bajos. En la escuela era irregular y, por momentos, llegó a dudar de lo que podía lograr. Aun así, no quería dejarse llevar por lo que veía a su alrededor. Su decisión fue trabajar en sí mismo y confiar en que podía elegir otro rumbo.
Esa convicción aparece varias veces en la conversación: cometer errores no tiene por qué cerrar todas las puertas. Para Ibsen, también es necesario que cada persona confíe en sí misma y se esfuerce por cambiar. Lo dice desde su propia experiencia, sin presentar el camino como algo fácil ni automático.
El apoyo de una organización puede acercar oportunidades para jóvenes en Panamá, como formación o acompañamiento para buscar empleo. Pero Ibsen reconoce que cada persona tiene que asumir su parte. En sus palabras, alguien puede ayudar a conseguir trabajo, pero el esfuerzo diario también depende de quien recibe esa oportunidad.
Estudiar mientras trabaja
Actualmente, Ibsen trabaja y cursa el bachillerato en Humanidades en el Instituto Nacional Nocturno. Quiere continuar estudiando y prepararse para ampliar sus posibilidades. Entre las profesiones que le interesan menciona el trabajo social, la psicología y la enseñanza de historia. Todavía no ha decidido cuál seguirá, pero sí tiene claro que quiere seguir aprendiendo.
También anima a otras personas a no abandonar los estudios. Para él, completar la educación y aprender inglés pueden ayudar a abrir posibilidades laborales. Su consejo nace de un objetivo personal: avanzar en su formación para construir un futuro con más opciones.
Trabajar y estudiar al mismo tiempo requiere constancia. Ibsen reconoce que hay días en los que uno siente que no puede más. Aun así, dice que sigue porque quiere crecer, apoyar a su familia y prepararse para lo que venga.
Una oportunidad que quiere convertir en responsabilidad
Cuando recibió la noticia de que comenzaría a trabajar, Ibsen se sintió emocionado y contento. También se sintió orgulloso de lo que había hecho para llegar hasta allí y de que la Fundación Jesús Luz de Oportunidades confiara en él.
Esa confianza, para Ibsen, trae una responsabilidad: demostrar que puede cumplir y ayudar a que otras personas tengan una oportunidad similar. Espera que su experiencia sirva para abrir camino a quienes quieran participar en el proyecto.
Su historia no presenta una fórmula única para superar las dificultades. Habla de una decisión personal, del apoyo de su familia, del estudio y de una oportunidad laboral que llegó después de su esfuerzo. También deja una invitación sencilla para quienes atraviesan momentos complicados: confiar en sí mismos, seguir trabajando por sus metas y permitirse avanzar paso a paso.