Griselda: emprendimiento de tembleques y flores eternas en Panamá

Griselda se describe como una mujer sencilla, emprendedora y madre de dos hijos. También habla de una etapa en la que necesitaba apoyo para cambiar el rumbo de su vida. En la Fundación Jesús Luz de Oportunidades encontró acompañamiento, capacitación y una oportunidad para fortalecer el trabajo artesanal que había comenzado años atrás. Hoy, su emprendimiento de tembleques y flores eternas le permite generar ingresos, dar empleo a otras personas y compartir lo que sabe con mujeres que desean aprender.

Su historia forma parte de un episodio del pódcast de la Fundación. En esta conversación, Griselda cuenta cómo llegó a la organización referida por otras personas y qué significó recibir apoyo psicológico y participar en capacitaciones. Recuerda esas herramientas como un impulso para avanzar y adquirir nuevos conocimientos.

De una habilidad artesanal a un emprendimiento

Griselda comenzó a trabajar con tembleques hace aproximadamente quince años. Sin embargo, fue alrededor de 2023 cuando empezó a tomar esta actividad con mayor seriedad. A través del proyecto Impulsa, pudo fortalecer su iniciativa y sostener la producción de tembleques y flores eternas, las artesanías que realiza actualmente.

Con el tiempo, participó en distintos eventos y desarrolló una clientela. El crecimiento también le permitió incorporar a dos personas a su equipo. “Puedo decir que soy mi propio jefe”, cuenta. Para ella, emprender significa construir una fuente de trabajo propia y, al mismo tiempo, abrir una posibilidad laboral para otras personas.

El recorrido muestra cómo una destreza manual puede convertirse en una actividad económica cuando cuenta con formación y acompañamiento. En el caso de Griselda, el apoyo de la Fundación Jesús Luz de Oportunidades y el proyecto Impulsa se sumó a una habilidad que ya venía desarrollando. La capacitación le permitió mirar su oficio como un proyecto que podía crecer.

Compartir lo aprendido

Griselda quiere que su experiencia también sirva a otras mujeres. Ha conversado con la Fundación sobre la posibilidad de impartir cursos y dice estar dispuesta a enseñar tembleques, arreglos y otras manualidades. Le interesa que más personas puedan aprender una técnica y explorar cómo convertirla en una oportunidad para generar ingresos.

Ese deseo de enseñar nace de lo que ella misma recibió. Durante la entrevista, reconoce que el apoyo de la Fundación fue una “luz de oportunidad” y que la ayudó a cambiar en distintos aspectos de su vida. Su testimonio habla de una red de apoyo que no termina con una capacitación: también puede crecer cuando quienes reciben ayuda comparten sus conocimientos con otras personas.

La meta que se ha propuesto para los próximos años es tener un puesto propio de artesanías. Quiere que la gente pueda ver físicamente los productos y conocer el trabajo que hay detrás de cada pieza. Es un objetivo concreto para Artesanías Griselda, el nombre con el que imagina dar el siguiente paso a su emprendimiento.

Una oportunidad puede cambiar el rumbo

En la conversación, Griselda habla con franqueza sobre los errores y la posibilidad de seguir adelante. Considera importante reconocer lo ocurrido, arrepentirse de corazón y aceptar que una persona puede construir un futuro diferente si encuentra apoyo y alguien que le abra una puerta. Su historia no es una fórmula que garantice el mismo resultado para todos. Cuenta un proceso personal: una mujer que recibió ayuda, fortaleció un oficio y hoy genera empleo.

Griselda también agradece al licenciado Lucas Alemán, a quien atribuye un papel importante en su participación en el proyecto Impulsa. Desde esa experiencia, invita a empresarios y a otras personas a considerar oportunidades para quienes buscan salir adelante después de atravesar situaciones difíciles. Una oportunidad laboral o de formación puede ser el primer paso para que alguien desarrolle sus capacidades y trabaje por sus metas.

La Fundación Jesús Luz de Oportunidades acompaña procesos de cambio y promueve oportunidades para personas que buscan construir un nuevo camino. El testimonio de Griselda muestra una de esas historias desde su propia voz: el apoyo recibido, el crecimiento de un emprendimiento artesanal y el deseo de ayudar a otras mujeres a avanzar.